Winter Solstice #2

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perfect night to sit on the porch and watch the moon through the trees in the backyard

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Aguinaldos Puertorriqueños….Christmas Carolling In Puerto Rico

El vocablo aguinaldo, en Puerto Rico, tiene dos significados: primero, es un género musical y segundo, describe un regalo o donativo típico de la época navideña.  En tiempos anteriores, los niños, especialmente los pobres, iban de casa en casa cantando aguinaldos y recibían un aguinaldo, valga la redundancia.

El aguinaldo proviene del villancico español. La voz villancico,  se aplicaba en España para definir las canciones de villanos o gentes de las villas en las diferentes épocas del año.  Con la colonización se introducen a Puerto Rico los ciclos de villancicos de aguinaldos de la época navideña, géneros que comienzan a transformarse en dos categorías musicales:

1. Los cantos jíbaros puertorriqueños que se identifican como aguinaldos jíbaros; y el otro:

2. El villancico,  que mantiene su nombre original español pero asociado a la canción navideña parecida al concepto de Christmas Carol americano o europeo.
El aguinaldo puertorriqueño es poesía y es canción. Y de acuerdo a la armonía musical existe el género cagüeño o caraqueño y el género de aguinaldo jíbaro.
Los temas del aguinaldo son religiosos o profanos y no necesariamente son navideños, ya que el aguinaldo se canta en cualquier época del año, aunque en navidad se escucha más.  Esta información sobre la historia del origen del aguinaldo es gracias a la Enciclopedia Ilustrada del Proyecto Salón Hogar y por el escritor José R. Escabí.

El vocablo aguinaldo, en Puerto Rico, tiene dos significados: primero, es un género musical y segundo, describe un regalo o donativo típico de la época navideña.  En tiempos anteriores, los niños, especialmente los pobres, iban de casa en casa cantando aguinaldos y recibían un aguinaldo, valga la redundancia. Esta práctica, por muchas razones, ha caído en desuso, por lo menos por donde yo vivo. (SEE TRANSLATION BELOW)

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The word aguinaldo, in Puerto Rico, has two meanings: first, it is a musical genre and second, it describes a gift or donation typical of the Christmas season. In earlier times, children, especially the poor, went from house to house singing bonuses and received a bonus, worth the redundancy.

The aguinaldo comes from the Spanish Christmas carol. The villancico voice, was applied in Spain to define the songs of villains or people of the villas in the different times of the year. With the colonization, the cycles of Christmas carols of the Christmas season were introduced to Puerto Rico, genres that begin to be transformed into two musical categories:

1. The Puerto Rican jíbaros songs that are identified as jibaro aguinaldos; and the other:

2. The carol, which maintains its original Spanish name but associated with the Christmas song similar to the concept of American or European Christmas Carol.

The Puerto Rican aguinaldo is poetry and it is a song. And according to musical harmony there is the cagüeño or caraqueño genre and the aguinaldo jíbaro genre.
The themes of the bonus are religious or profane and are not necessarily Christmas, since the bonus is sung at any time of the year, although Christmas is heard more. This information about the history of the origin of the aguinaldo is thanks to the Illustrated Encyclopedia of the Salón Hogar Project and by the writer José R. Escabí.

Viejo San Juan & Driving To Manati…Contrast

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I thought I would feel a sense of overwhelming joy as things return to normal. I know nature renews itself. Tourists are back in the city. Business is totally picking up. Many people, just like me were finally getting home. The city has a fresh coat of paint and shines brighter than ever.

 

But, as you can see on my way home to Manati, not everything is tourist perfect. This is what tourists never see. There were images I could not even bring myself to photograph. My daughter took some of those pics for me…. some I don’t need a photo. I memorized them.

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I don’t want to be negative, just REAL.

A Secret View

Una Vista Secreta

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As my daughter Ali and I walked through Santa Maria Magdalena De Pazzis, inspecting our favorite tumbas/tombs for damage from last year’s 2 hurricanes, (Yes!!!! I finally made it home for Thanksgiving), she noticed this view from the caretaker’s building.

Mientras mi hija Ali y yo caminábamos por Santa María Magdalena De Pazzis, inspeccionando nuestras tumbas / tumbas favoritas en busca de daños causados ​​por los 2 huracanes del año pasado, (¡Sí! Finalmente llegué a casa para el Día de Acción de Gracias), se dio cuenta de esta vista desde el edificio del cuidador.

Arc Of Sun Captured

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Here is one of my favorite angels. She watches over her family with such patience and a sense of calm. Today the sun looked down and burst with joy.

Red Dirt Of Home

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red dirt of Manati

survives    I plant the flowers

for you, daddy

the red dust on your boots

on the porch tiles

after you brushed out your khakis

there was always some left

in the cuffs of those work pants

 

today I whisper to your bones

look at your granddaughters

dad, one has your hazel eyes

one your blond hair

our hands stained red

the land you loved

I know you, I understand

 

we rinse our hands

water running red

splattering manicured toes

wipe dry on our shorts

they clean their hands meticulously

I keep the dirt 

under my nails

just a bit 

of home, of you

it is how 

I survive

¡NUNCA MÁS! Never Again!

Hi, I’m back. I’ve been working all summer and apologize for not having much time to blog. Thanks for your continued views, comments and support. Cindy

Una hecatombe que ya es oficial: 2.975 personas murieron en Puerto Rico a causa del huracán María

El informe encargado a la Universidad George Washington por el gobierno de la isla desnuda la irrealidad de la cifra de 64 víctimas mortales sostenida por la propia administración.

THE EFFECTS OF HURRICANE MARIA
A hecatomb that is now official: 2,975 people died in Puerto Rico because of Hurricane María

The report commissioned to the University George Washington by the government of the island bares the unreality of the figure of 64 deaths sustained by the administration itself.

Huracan MariaVer fotogalería
Viviendas destrozadas por el huracán en San Juan en 2017. AP
(TRANSLATION TO FOLLOW)

Recorrer las calles de los suburbios de Puerto Rico o las pistas de sus pueblos montañosos y costeros después del hucarán María del pasado 20 de septiembreera una visión constante del abandono más básico y la impotencia de la gente. En medio del caos de las comunicaciones y del apagón del sistema eléctrico, ciudadanos, políticos, militares, reporteros palpaban en penumbra una realidad que se evidenciaba mucho más grave que los datos que iba dando el Gobierno de la isla, con los cadáveres acumulándose en las morgues de los hospitales. Ha tenido que pasar casi un año para que se confirme, en números totales sobre el papel, la dimensión humana de la mayor tragedia sufrida por este país en décadas. Hoy ha sido publicado el estudio encargado por la administración puertorriqueña a la Universidad George Washington y el resultado es desolador: al menos 2.995 personas murieron en Puerto Rico a consecuencia del efecto de María entre el día en que impactó y febrero de 2018. El cálculo mide el exceso de muertes atribuibles al huracán en comparación con la media de defunciones registrada durante el mismo periodo en años anteriores.

Hasta hoy, la cifra oficial de defunciones por María era de 64. Un dato que el gobierno de Ricardo Rosselló ha mantenido durante meses sin que nadie le diese crédito. Ahora la luz de los hechos reales desnuda su estrategia de avestruz: ante la dimensión de la catástrofe, metieron la cabeza en el hoyo la mayor cantidad de tiempo posible para aminorar el impacto político. Aunque últimamente habían entreabierto la puerta al reconocimiento de lo que ocurrió. En agosto trascendió que en un documento interno se admitía que los fallecimientos por María podrían superar los 1.400. De 64 a 1.400 y, finalmente, a 2.995. Es decir: 46 veces más que aquella cifra insostenible. El estudio, además, resalta que los males provocados por la catástrofe se cebaron en los más débiles. El riesgo de muerte fue un 45% mayor para los que vivían en comunidades pobres y los mayores de 65 años se vieron expuestos a una situación de permanente vulnerabilidad.

La población, debido a la emigración a EE UU, se redujo un 8%, de 3.327.000 habitantes en septiembre de 2017 a 3.048.000 a mediados de febrero de 2018.

El gobernador Rosselló ha dicho tras conocerse el estudio, en una entrevista con El Nuevo Día, principal diario local: “Yo no soy perfecto. Yo cometo errores. (…). En aquel momento teníamos un protocolo. No nos dimos cuenta hasta un poco después de que era totalmente insuficiente y esto todo emana en que la responsabilidad de adjudicar la causa de la muerte era de los médicos, pero que lamentablemente no había un proceso formal para prepararlos ante una devastación. En aquel momento era el número que se tenía y hoy tenemos evidencia que apunta a que el número en ese momento lo más seguro era mayor”. “Esto denota la magnitud de la catástrofe”, asumió.

Rosselló, acuciado por estimaciones independientes que fueron saliendo anteriormente y que apuntaban a la irrealidad de la versión oficial, asumió la necesidad de encargar este estudio a la Universidad George Washington y apechugar con el resultado. Otras investigaciones habían arrojado las cifras orientativas de 1.130 muertos (Penn State University) y 4.600 (Harvard), pero estas instituciones no tuvieron acceso a los datos del Registro Demográfico, a los que el Gobierno de Puerto Rico no dio acceso hasta el pasado 1 de junio. Su cerrojazo estadístico hizo que le llovieran críticas como las del Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico, que fue clave en la presión por que se conocieran los hechos. “El gobierno miente y lo sabe”, escribió en junio Damaris Suárez, periodista del centro y presidenta de la Asociación de la Prensa de Puerto Rico. “El manejo irregular de los datos de los fallecidos tras el paso del huracán María persigue a la administración de Rosselló. La magnitud del problema ha aumentado en el ojo público internacional como una bola de nieve, a consecuencia de la falta de transparencia deliberada que, en el caso de los muertos, inició a solo días del fenómeno atmosférico”.

Tras conocerse el dato de este estudio que viene a poner en claro de una vez la cuestión, el diario El Nuevo Día subrayó que lo ocurrido se produjo “en medio de una evidente falta de preparación de las autoridades puertorriqueñas y estadounidenses”.

En la larguísima dilación en conocerse la verdad influyeron tanto la falta de voluntad política de organizar un recuento veraz y rápido de las defunciones ligadas al huracán como las deficiencias de preparación de la administración para afrontar la catástrofe, y en concreto la clasificación de las víctimas mortales a corto y medio plazo. El estudio dice: “El estimado oficial del gobierno de 64 muertes a causa del huracán es bajo, principalmente porque las formas utilizadas para la atribución causal solo permitieron la clasificación de muertes atribuibles directamente a la tormenta; por ejemplo, las causadas por el colapso estructural, escombros voladores, inundaciones y ahogamientos. Durante nuestro estudio más amplio, se encontró que muchos médicos no estaban orientados en la certificación del protocolo adecuado”. Esta imprevisión resulta chocante para un país que se encuentra en plena zona roja de huracanes. Pero más desconcierta este otro juicio de los investigadores, que entrevistaron a personal del gobierno y de organizaciones civiles: los planes de emergencia, dicen, “no estaban diseñados para huracanes de una categoría mayor a la fuerza 1”.

El huracán María fue el más fuerte en Puerto Rico desde hace un siglo. Impactó contra el territorio boricua con una categoría de fuerza cuatro y vientos de 250 kilómetros por hora, al borde de los guarismos de la categoría 5, la máxima en la escala de huracanes. Dejó el paisaje de la isla abrasado, como si hubiera sido engullido por una gran llamarada, barrios inundados con el agua llegando hasta los tres metros de altura, numerosas carreteras cortadas, puentes caídos, la red eléctrica destrozada y ciento de miles de viviendas maltrechas o por los suelos. En los hospitales y en los domicilios de personas enfermas se vivieron algunos de los momentos más dramáticos, por la falta de electricidad para poder mantener equipamientos médicos vitales.

El huracán golpeó a Puerto Rico en el peor momento, con su administración ahogada por una deuda pública de más de 70.000 millones de dólares y con su economía intervenida, como sigue hasta hoy, por una Junta de Supervisión Fiscal designada por el Congreso de EE UU, país del que Puerto Rico es un Estado Libre Asociado. La isla ha reclamado a Washington un paquete de ayuda para su reconstrucción tras el huracán que asciende a 139.000 millones de dólares.

La confirmación de la brutal cifra de víctimas mortales hace lucir aún más desafortunada la actitud del presidente de EE UU, Donald Trump, cuando visitó la isla unos días después del huracán. Ante la prensa, Trump dijo que la cifra oficial de muertos en Puerto Rico en ese momento –16– no era nada comparada con los 1.800 que dejó en 2005 el huracán Katrina. “Debes estar orgulloso”, le dijo al gobernador Rosselló, en quién resonarán mucho tiempo esas palabras.

 

TRANSLATION

Homes destroyed by the hurricane in San Juan in 2017. AP

Going through the streets of the suburbs of Puerto Rico or the tracks of its mountainous and coastal towns after the hucarán María of last September 20 a constant vision of the most basic abandonment and the impotence of the people. In the midst of the chaos of communications and the blackout of the electricity system, citizens, politicians, military, reporters felt in gloom a reality that was much more serious than the data that was given by the Government of the island, with the corpses accumulating in the morgues of hospitals. It has taken almost a year to confirm, in total numbers on paper, the human dimension of the greatest tragedy suffered by this country in decades. Today the study commissioned by the Puerto Rican administration to the George Washington University has been published and the result is devastating: at least 2,995 people died in Puerto Rico as a result of the effect of Maria between the day it struck and February 2018. The calculation measures the excess of deaths attributable to the hurricane compared to the average of deaths registered during the same period in previous years.

Until today, the official number of deaths by María was 64. A fact that the government of Ricardo Rosselló has maintained for months without anyone giving him credit. Now the light of the real events undresses its ostrich strategy: faced with the dimension of the catastrophe, they put their heads in the hole as long as possible to lessen the political impact. Although lately they had opened the door to the recognition of what happened. In August, it transpired that an internal document admitted that Maria’s deaths could exceed 1,400. From 64 to 1,400 and, finally, to 2,995. That is: 46 times more than that unsustainable figure. The study also highlights that the evils caused by the catastrophe were primed in the weakest. The risk of death was 45% higher for those who lived in poor communities and those over 65 were exposed to a situation of permanent vulnerability.

The population, due to the emigration to the USA, was reduced by 8%, from 3,327,000 inhabitants in September 2017 to 3,048,000 in mid-February 2018.

Governor Rossello said after learning of the study, in an interview with El Nuevo Día, the main local newspaper: “I am not perfect, I make mistakes … At that time we had a protocol. shortly after it was totally insufficient and this all emanates in that the responsibility of adjudicating the cause of death was of the doctors, but unfortunately there was no formal process to prepare them for a devastation. I had and today we have evidence pointing to the fact that the number at that time was probably greatest “. “This denotes the magnitude of the catastrophe,” he said.

Rossello, harassed by independent estimates that were leaving earlier and pointing to the unreality of the official version, assumed the need to commission this study to the George Washington University and apechugar with the result. Other investigations had yielded the indicative figures of 1,130 dead (Penn State University) and 4,600 (Harvard), but these institutions did not have access to the data of the Demographic Registry, to which the Government of Puerto Rico did not give access until the past 1 of June. His statistical closure caused him to be criticized as the Investigative Journalism Center of Puerto Rico, which was key in the pressure to know the facts. “The government lies and knows it,” Damaris Suárez, a center journalist and president of the Press Association of Puerto Rico, wrote in June. “The irregular handling of the data of the deceased after the passage of hurricane Maria persecutes the Rosselló administration.The magnitude of the problem has increased in the international public eye as a snowball, as a result of the lack of deliberate transparency that, in the case of the dead, he began only days of the atmospheric phenomenon. “

After knowing the data of this study that comes to clarify once the question, the newspaper El Nuevo Día stressed that what happened was “in the midst of an evident lack of preparation of the Puerto Rican and American authorities.”

In the very long delay in knowing the truth, both the lack of political will to organize a truthful and rapid count of the deaths linked to the hurricane and the deficiencies of the administration’s preparation to deal with the catastrophe, and in particular the classification of the fatalities, influenced both. in the short and medium term. The study says: “The government’s official estimate of 64 deaths due to the hurricane is low, mainly because the forms used for the causal attribution only allowed the classification of deaths directly attributable toStorm; for example, those caused by structural collapse, flying debris, floods and drowning. During our larger study, it was found that many doctors were not oriented towards the certification of the appropriate protocol. “This unpredictability is shocking for a country that is in the middle of the hurricane red zone, but more disturbing this other trial of the researchers, which interviewed government and civil society personnel: the emergency plans, they say, “were not designed for hurricanes of a greater than strength 1 category.”

Hurricane Maria was the strongest hurricane in Puerto Rico for a century. the Puerto Rican territory with a category of force four and winds of 250 kilometers per hour, on the edge of the figures of category 5, the maximum on the hurricane scale, leaving the landscape of the island scorched, as if it had been swallowed by a great flare, neighborhoods flooded with water reaching up to three meters high, numerous roads cut, bridges fallen, the electrical network destroyed and a hundred of thousands of homes damaged or in tatters. In hospitals and in the homes of sick people lived some of the most dramatic moments, the lack of electricity to maintain vital medical equipment. The hurricane hit Puerto Rico at the worst moment, with his administration drowned by a public debt of more than 70,000 million dollars and with its economy intervened, as it continues to this day, by a Fiscal Oversight Board appointed by the US Congress, a country of which Puerto Rico is a Commonwealth. The island has demanded Washington a package of aid for its reconstruction after the hurricane that amounts to 139,000 million dollars.

The confirmation of the brutal death toll makes the attitude of the US president, Donald Trump, even more unfortunate. He visited the island a few days after the hurricane. Before the press, Trump said that the official death toll in Puerto Rico at that time -16- was nothing compared to the 1,800 that Hurricane Katrina left in 2005. “You must be proud,” he told Governor Rosselló, in whom those words will resonate for a long time.